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S.O.S.
Tierra II en el Parque Hudson
[análisis]
Clemente Padín
Un nuevo encuentro de SOS Tierra se avecina y Malabia se complace en invitar al público a este evento que ya va por su tercera convocatoria. Nos parece oportuno, entonces volver a publicar una nota aparecida en nuestra revista Número 24 | Junio 2006 con motivo del II encuentro.
“Nuestra utopía es tratar
de contribuir a
instaurar una sociedad en la
que los hombres
funcionemos como parte de la
naturaleza,
donde tendamos a ser la
conciencia
de la propia naturaleza y, que, como
tal,
ésta se recree en nuestra
conciencia.”
José Mujica
Múltiples han sido los
proyectos impulsados por el artista argentino
Daniel Acosta. Todos ellos sustentados en la
defensa insobornable de los derechos humanos y la
defensa del medio ambiente. Desde los derechos del
joven a nacer y vivir sin las atrocidades de las
guerras impuestas por el imperialismo a sus
legítimos derechos a una vida libre y digna al
derecho inalienable de vivir en un planeta sin
deterioro ni polución ("La Tierra no es Basura").
Este nuevo ciclo de su ya extensa obra, S.O.S.
Tierra, nos ubica en el centro de los problemas
urgentes de nuestro entorno diario, el medio
ambiente, en donde pretendemos llevar a cabo
nuestro proyecto de existencia, digna y feliz,
junto a nuestros semejantes. Los recursos del
planeta no son infinitos. La gran mayoría de los
recursos minerales se están acabando, sobre todo
el agua y el petróleo. El tipo de desarrollo
propuesto por el régimen vigente, lineal y en
constante crecimiento, no es posible.
Estas acciones artísticas se insertan en
la realidad y no sólo intentan corregir los
desaciertos en relación al medio ambiente sino de
reubicar al hombre y a la sociedad en el medio
ambiente. No sólo mejorar las condiciones
materiales del ser humano con el perfeccionamiento
de las ciudades, la red de saneamiento, buenos
hospitales, servicios óptimos de transporte
interno, la distribución del agua, el gas, las
redes eléctricas, la red caminera, las condiciones
de vida en las grandes empresas agroindustriales,
etc. Se trata de evitar el abuso y la injusticia
social que marcan las diferencias sociales sin
tener que sacrificar nuestro bien más preciado, el
entorno natural. No sólo atender las necesidades
básicas del ser humano hoy sino, también, prever
una justa satisfacción de las necesidades de las
generaciones futuras.
Pero, éstos,
pudieran ser deseos imposibles, utopías de cara al
sistema económico que nos toca vivir que se
fundamenta en las dos reglas doradas del
desarrollismo: la infinitud de los recursos
naturales y la indetenible y sistemática
prosperidad creciente de frente al futuro. Hoy
sabemos que ello no concuerda con la realidad. Hoy
sabemos que los recursos se agotarán y que la
pretendida expansión puede involucionar
drásticamente. Estamos a la vuelta de esquina de
una nueva Edad Media, nuestra supervivencia está
en juego.
Necesitamos un punto de vista
nuevo, un knok-out que nos quite del medio de la
escena y nos comprometa indisolublemente con lo
cósmico, con el resto de los seres vivientes, los
bioespacios, las energías, los elementos pues sin
ellos nuestra existencia peligra. Esos contenidos,
variados, acuciantes, reclaman una expresión
artística acorde con nuestra época, soportes
sencillos y directos que “hagan” y no meramente
“digan”, desplegados allí, donde está la gente, en
el seno de la vida social, en la calle y plazas,
en los parques, en los cruces de caminos: el arte
de la acción que permite la comunicación directa,
de ida y vuelta, entre el artista y el público, al
punto tal que, naturalmente, se pueden
intercambian los papeles, consagrando la
participación creativa del espectador, como lo
proponía Edgardo Antonio Vigo.
Como sabemos
el arte, incluyendo al arte de la acción, no tiene
un discurso entelético, es decir, fuera del mundo.
Al contrario, el arte nunca podrá dejar de
expresar, aunque simbólicamente, el mundo en donde
se gesta. Los campos de la actividad humana no son
estancos sino interpenetrables. Lo que define su
especificidad artística (o política o social,
etc.) es la funcionalidad de sus elementos
constitutivos. Si están aplicados a la expresión
simbólica ("poética" para Jakobson, "retórica"
para el Grupo Mu de Lieja) será arte. Si se aplica
a la relación entre los miembros de una comunidad
será social; si a las relaciones entre la
comunidad y sus representantes será política, etc.
Como toda actividad artística de disrupción el
arte de la acción (o performance) a venido a
cuestionar y revisar "lo ya sabido en arte" y, por
extensión, al resto de las disciplinas humanas
porque, además, es una expresión artística
directa, no intermediada por ningún otro
instrumento que no fuese el propio artista. Su
propio cuerpo es el instrumento expresivo.
La fuerza del arte de la acción reside en
que, en muchos casos, el significante, es la
acción misma, el propio instrumento que genera el
cambio mediante el accionar y, casi siempre, los
sentidos se generan como consecuencias de la
acción. Así, p.e., hemos visto en las jornadas del
S.O.S. Tierra realizadas en La Boca cómo, algunos
artistas, se aplicaron, de acuerdo con la
convocatoria, a purificar, directa o
simbólicamente, las aguas del Riachuelo. Claro, es
absurdo pero, al destacar su imposibilidad se
abren las vías para los "por qué". En los vaivenes
entre "el querer y no poder", entre el deseo y la
realidad, se hamaca el cambio.
No muy
lejos estuvo la extensa gama de obras que
disfrutamos en el encuentro realizado en el
maravilloso marco natural del Parque Hudson, cerca
de Buenos Aires. La gran parte de la obras
auscultaban las oscilantes relaciones que tenemos
de continuo con la naturaleza y los daños que, a
veces inconscientemente, ocasionamos al ambiente
natural, así las propuestas de Eduardo Calvo Sans
y su “Monumento al Pueblo”; la “Celebración de la
Intemperie” en las penumbras (en pleno mediodía)
del bosquecillo del Hudson a cargo de Eduardo
Martínez y Rocío Campos: “Sembrar nuestro cuerpo
en la intemperie para que imprima su gesto, su
poética en la memoria de la piel”; la performance
“Liquidación” de Alberto Sarli; “Cantos y
Llantos”, intervención visual y sonora en la
arboleda del Parque del Grupo Mundos Oníricos
(Andrea Pérez, Pedro Miguel, Carlos Bártolo y Dora
Ventora); la performance de la artista canadiense
invitada, Sylvette Babin, absolutamente
comprometida con lo que le ofrecía el ambiente,
cenizas, tierra, cardos…; la “Sinfonía de los
Sueños” instalación que incitaba a la
participación popular a cargo de la Compañía de la
Tierra Bienamada de La Plata; la nueva performance
colectiva “Oda al Equilibrio” del Grupo Repecho,
integrado por Isaac Benapres, Ana Lindner; Carlos
Suárez y Magali Delguste quienes “invocando a los
espíritus del bosque interactúan con la naturaleza
mediante sonidos y luces que afectan la
percepción…”; la instalación realizada con grandes
globos inflables de Paula Abalos; Javier Robledo
con sus videos e instalaciones, sobre todo “TV
Ecológica”; la exhibición del video “Acuática” de
Isaac Conterjnic, Alex Fernández y Luciana del
Mastro; la acción “Objetocentrismo” del grupo
Presente Continuo integrado por Alejandro
Masseilot, Zulema Eleo y Myriam Melo; la acción
“S.O.S. Tierra” del curador del evento, Daniel
Acosta que incluyó, entre otras cosas, la
plantación de árboles “palos borrachos” y una
ceremonia lustral con el público presente
culminando en la noche con una enorme fogata; la
instalación cum performance de Clemente Padín,
“Aire”; la mágica intervención de Andrea Pérez
materializando el dolor de la naturaleza en
“Lágrimas” o el compromiso extremo de Claudia Ruiz
Herrera al enterrarse literalmente en “Tierra +
Ser”; la instalación aérea en el enramado en
tinieblas del bosque de Daniel Symcha; la acción
duracional de Luciana del Mastro; la instalación
con cubiertos de plástico de Gabriela Alonso y
Nelda Ramos de Quilmes, “Apto para el Consumo
Humano”; “Arboles de Papel”
instalación-performance de Calixto Saucedo y la
casi homónima “Arboles de Tierra” de Aníbal
Vallejos; la acción en dos tiempos de Gabriel
Sasiambarrena “Medio. Con-ciencias de una Época…”;
la instalación multimedia de Joaquín Amat,
vides-Acción “Canal 0”; la acción
“Inhalar-Exhalar” de Elena Tencer y la obra “Fruta
Plástica” del Grupo Devenir integrado por Paloma
Acosta, Leandro Alsina, Martín Muñiz y Analia
Steinberg, denunciando la acción malévola de las
transnacionales de la producción fructífera a las
cuales sólo les interesa el lucro y la ganancia
sin ninguna otra consideración.

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| 1. Aire, de
Clemente Padín. 2. Apto para el Consumo
Humano de Gabriela Alonso y Nelda Ramos. 3. Performance de Sylvette Babin. 4. Monumento del Pueblo de
Eduardo Calvo Sans. |
Finalmente, en el cierre
institucional, dialogaron con los presentes Ruben
Ravera, director del Parque Hudson, los artistas
Eduardo Calvo Sans y Daniel Acosta, el poeta y
dramaturgo Vicente Zito Lema, el religioso Mamani
y quien esto escribe. Quisiera cerrar este breve
informe con las propias palabras del artista
Daniel Acosta, porque expresan mejor que nadie los
fuertes lazos que existen entre el arte y la
sociedad y la problemática que ubica a los
artistas de cara a los problemas sociales que les
aquejan tratando, desde su obra (no con su obra),
de cambiar esta situación:
“¿Cómo el arte puede contribuir
al cambio social y medioambiental? ¿De qué
manera los artistas están dirigiéndose a este
campo actualmente? Estos encuentros explorarán
en un nivel de performans y teoría, el papel del
arte, discutiendo las relaciones posibles con la
sociedad y sus instituciones
políticas-culturales. La noción que plantea el
proyecto es el estudio de las relaciones entre
los individuos y sus ambientes culturales,
sociales, económicos y naturales. Invitando a
ecologistas, científicos, escritores y filósofos
a unirse en la acción y el debate, para explorar
los papeles y responsabilidades de arte
contemporáneo, en la ecología. SOS Tierra, es el
primer evento del Arte & Ecología. Que los
días 22 y 23 de abril, explorarán las preguntas
culturales, sociales y éticas en la contestación
a las amenazas que enfrentan el ambiente. Los
artistas convocados nos estimularan con su
acercamiento creativo a revisar la manera que
nosotros entendemos y actuamos recíprocamente
con nuestro planeta.”
Y, un poco antes.
“En un momento de transición
cultural, de crisis de todo tipo en la región.
De violenta mercantilización de las
distintas expresiones artísticas, donde se
confunde estos valores de la mano del mercado
hiperglobalizado, me parece importante no perder
la perspectiva de cambio, de reflexión, de
experimentación, de critica de las
contradicciones humanas y sociales en la tierra.
Tierra de todos. De nadie. De todos.
Lo que
hemos podido demostrar con esta reunión de
autores es que queremos comunicarnos, queremos
conectarnos para construir sin egoísmo estéril
una situación distinta a la estrechez de cierto
medio atravesado por largos instantes por
ciertos clichés y gestos estereotipados. Esta
visión no autoritaria y sin censura como
principio de acuerdo para continuar con este u
otros proyectos me parece importante, para no
volver a un modelo pasado, por el contrario,
construir más espacios libres, con arte, capaz
de poetizar la realidad cotidiana. Abriendo
ventanas...”
Montevideo, Uruguay, Mayo,
2006

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| 1.
Liquidación, de Alberto Sarli. 2.
TV Educativa de Javier Robledo. 3. S.O.S. Tierra de Daniel
Acosta. 4. Instalación de Paula
Ábalos. 5. Acción
Arbol del Grupo Mundos Oníricos |
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